mi mamá mi orgullo

Mi mamá, mi orgullo

Mi mamá, uno de mis grandes orgullos en esta vida.

Debo confesar que últimamente mi vida está llena de reflexiones intensas, momentos en los que mis pensamientos llenan de tal manera mi cabeza que debo encontrar una manera de sacarlos antes de que estalle y la escritura es una de mis favoritas. ¿Será cosa de la edad?

Mi ser de mujer ha cambiado a lo largo de la vida y hay una presencia constante que me ha acompañado y ha dejado huella y esa persona es mi madre.  

Mi vida está llena con su voz, su olor, sus besos y esa asertividad para conocer las reacciones de la gente.

Mi niñez estuvo repleta de amor y de gritos, mi madre nunca ha sido silenciosa y llenaba las mañanas con canciones inventadas por ella en las que podía hablar de nosotros, del día o del desayuno. Mis mañanas eran divertidas y muy ruidosas.

Recuerdo su mano cálida que lo mismo servía para sostenerme en un largo paseo o para tomar la aguja y terminar esa muñeca que había hecho con tanto amor.

Su risa siempre me acompañó y sabía como decirme las cosas para que yo pudiera tomar la mejor decisión sin sentir mi vida invadida.

Con el paso de los años llegó la adolescencia y yo no recuerdo un rompimiento brutal entre nosotras, lo que si recuerdo es lo mucho que me costaba y que me molestaba el que ella tuviera razón, pero ahora eso ha cambiado.

Ahora hablo con mi mamá de mujer a mujer en muchos aspectos, parece que las circunstancias nos unieron y todas esas etapas que yo vivo ella las vivió en su momento.

Es impresionante cómo me sigue leyendo como si yo fuera un libro abierto con solo escuchar su voz.

Tengo una manía compartida con mis amigas y es que cada una solemos hablar diario con nuestra madre, llamadas para hablar de la cotidianidad de la vida, palabras que unen su día a día con el nuestro y que nos llenan de energía o a veces nos hacen enojar.

Mi mamá es mi orgullo y mi ejemplo a seguir en muchos sentidos y cuando me veo a mi misma como madre me gustaría que mis hijos pudieran llegar a adultos queriéndome, respetándome y perdonándome por la imperfecta pero amorosa maternidad que les di.

Espero que la vida me permita vivir muchas etapas más a su lado pero también sé que nuestra relación en este mundo es finita así que no perdamos el tiempo y sigamos construyendo una hermosa relación con nuestras madres, nunca es tarde para hacerlo. 

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