No soy el basurero de nadie

No soy el basurero de nadie

Mamá no es el basurero de nadie para comerse todo lo que sobra.

Hace algunos años recibí uno de los más sabios consejos que me han dado durante la maternidad: “NO TE COMAS LAS SOBRAS DE TUS HIJOS”.

Al meditar este consejo me vino a la mente la dinámica familiar que tenía alguien muy cercano a mí con su madre, aún en la adultez. Al llegar a un restaurante cada uno pedía un plato, la señora se comía lo que tenía que picar y el hijo tenía la “costumbre-obligación” de comerse lo que dejaba su mamá hasta que yo le dije: No eres el basurero de nadie.

Cuando los niños comienzan a probar alimentos es muy típico que tomes una fruta o cualquier alimento y obviamente el bebé solo se come un poco y la reacción inmediata es que la mamá se come el resto para que no se desperdicie.

Después comienzan las incursiones en los restaurantes y cuando están pequeños comen de tu plato, el reto comienza cuando ya piden su propio plato y mamá o papá terminan comiéndose lo que dejan los niños para que no se desperdicie.

¡Mamá y papá!, no somos basureros de nadie y así como les enseñamos a nuestros hijos a comer porciones adecuadas, nosotros debemos de respetar nuestro cuerpo y hacer lo mismo.

Estoy de acuerdo en no desperdiciar, pero para evitarlo mejor sirvamos porciones pequeñas a los niños o pidamos medias órdenes en los restaurantes, si las medias órdenes no son posibles ordenemos algo que podamos compartir todos o simplemente pidan las cosas para llevar.

Los niños aprenden más de nuestro ejemplo, así que la mejor manera de enseñarles a querer su propio cuerpo y respetarlo es cuidando el nuestro. No somos basurero de nadie y es saludable dejar algo de comida en el plato.

Conozco la necesidad que hay en el mundo y lo molesto que es desperdiciar comida cuando trabajas para conseguir las cosas; sin embargo no comparto la idea de convertir el cuerpo de una persona en el basurero del resto de la familia. Hay otras maneras de solucionarlo.

Fotografía

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