Quiero una maternidad a la antigua

Quiero una maternidad a la antigua

No quisieran volver en el tiempo y ser una mamá relajada y vivir una maternidad a la antigua. Confieso que hay días que me gustaría hacerlo.

Llevo unos días volviéndome loca yo solita, siempre he afirmado algo que me encanta de esta generación actual de mamás y es la libertad que tenemos para buscar y conseguir información sobre cualquier tema que nos inquiete.

Me considero una mamá que actúa en la mayor de las ocasiones según me dicta el corazón, al menos fue la constante durante mis primeros años como mamá.

Sin embargo conforme mis hijos han ido creciendo mis dudas se han hecho más intensas y también la cantidad de tiempo disponible para darme a la tarea para leer sobre temas de crianza y nutrición, principalmente.

Esas lecturas, cursos y seminarios que he tomado han sido una guía pero también debo confesar que hay momentos en que los siento como una carga.

Mis hijos van creciendo y ahora entiendo la frase de mi mamá cuando me sentía exhausta y mis pequeños eran unos bebés; me decía: -“extrañaras ese cansancio porque es físico y no mental”.

Y justo hace unas semanas creí que me volvía loca porque comencé a cargar toda ese exceso de información y posturas acerca de la alimentación de los niños, la crianza, la ecología y esos temas que sabes que según avanza el tiempo te van orillando a tomar decisiones diarias, informadas o no, que afectaran la vida de un ser humano.

Me sentía abrumada cada platillo que preparaba en casa, cada plática que tenía con mis hijos justo en unas semanas complicadas para ellos.

Quería aconsejarlos pero al mismo tiempo correr y no ser responsable porque no me sentía segura ante tantas posturas distintas.

Esa sensación no me gusto nada y nadie debe vivir de esa manera y es ahí donde quiero gritarle al mundo que necesito y me gustaría una maternidad a la antigua, llena de los consejos de la abuela, la tranquilidad de los días sin estrés y la confianza plena en mis decisiones pues las tomo con el corazón.

Quiero una maternidad sin tantas comparaciones con las otras corrientes y puntos de vista, sin tantos cuestionamientos.

Quiero una maternidad que me permita sentirme tranquila con mis decisiones diarias y que me de la libertad de estar informada pero no abrumada.

Recurrí a mi mamá y mi abuela y claro que ellas se sentían preocupadas por sus hijos pero no se cuestionaban si la carne tenía hormonas, si el tocino era mortal o las galletas tenían químicos o si el dejarte hacer las cosas por ti mismo tendría consecuencias fatales.

Eran mamás más tranquilas en ese aspecto y así quiero vivir mi maternidad desde ahora.

Mi labor diaria con mis hijos tendrá como base mi corazón, desde ahí partirán mis decisiones y desde ahí me daré a la tarea de investigar si necesito ayuda en algún tema pero sin permitir que todos esos juicios me den miedos en lugar de herramientas.

Si, quiero una maternidad tranquila y de los viejos tiempos como suelen decir mis hijos.

Fotografía

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