La cita a ciegas en la que me enamoré

La cita a ciegas en la que me enamoré

Siempre dije que no iba a aceptar una cita a ciegas, no me gusta forzar las cosas cuando se trata de que alguien te agrade. Hubo una época en la que a mis amigas les dio por presentarme a los amigos de sus novios y cuando se daba de manera natural no me molestaba, pero nunca aceptaba una cita forzada.

Hasta el día en que dije que si a una cita a ciegas de manera muy casual. Sonó el teléfono de la casa de mis padres y al contestarlo resulto que era número equivocado, pero algo me hizo quedarme hablando con el chavo que se encontraba al otro lado de la línea. Su voz me gusto y pasaron horas en las que compartimos todo y nada, obviamente no le iba a contar nada privado ni que le ayudara a ubicar quien era yo.

La curiosidad me fue atrapando en esa llamada y al final quedamos de vernos en un café enfrente a la universidad donde yo estudiaba, elegí un lugar seguro y que yo dominaba. Puedo decir que estaba emocionada, su voz me había encantado y quería ponerle cara y cuerpo a esa conversación tan intensa. Quedamos a las 5 de la tarde del día siguiente y yo me arregle con esmero, él me dijo como iría vestido, yo no dije nada.

El día de la cita, mientras caminaba hacia la cafetería algo me hizo dudarlo y lo único que hice fue pasar por enfrente del café, ni siquiera me asomé a ver si estaba ahí y obviamente nunca más le tome la llamada.

Ahí quedo mi experiencia con las citas a ciegas, me dije nunca más hasta que llegó una a la que sin saberlo había dicho que sí, sin darme cuenta. Fue una espera que me lleno de anhelo, nueve meses de vivencias desconocidas que culminaron con un amor inmenso el día de nuestra cita.

Sí, la única cita a ciegas en la que te enamoras para siempre es cuando conoces a tu hijo. Nunca había sentido un amor tan inmenso al conocer una persona, alguien de quien no sabes nada y lo sabes todo, alguien que te desafiará, te hará reír y llorar pero que amas en el instante que conoces.

Por ahí escuche decir que el parto es la única cita a ciegas en la que te enamoras y les puedo decir que en mi caso es cierto. He tenido dos citas a ciegas en las que me he enamorado totalmente y de una manera tan distinta.

Primero llego a mi vida mi hija, un pequeño ser que desde las primeras horas de vida me observaba tratando de analizar todo lo que pasaba a su alrededor. Unos ojos y unas manos que me dejaron sin armas y atraparon mi corazón.

En la segunda ocasión llego mi hijo, un amor inmenso, intenso al grado que una amiga solía reírse de mí y me decía que tenía un grado de enamoramiento con mi hijo. Obviamente no fue amor en ese sentido sino en uno más pleno, ese tipo de amor por el que darías la vida sin dudarlo si de ello dependiera la felicidad de la otra persona. El amor a primera vista existe y yo lo encontré con mis hijos.

Fotografía

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