No hay que tener miedo a hablar de sexo con nuestros hijos

No hay que tener miedo a hablar de sexo con nuestros hijos

Hablar de sexo con nuestros hijos debe ser algo completamente natural, a todos nos llegará el momento de “la” plática y no debemos tener miedo.

Hay preguntas acerca de sexo que acompañan la infancia de nuestros hijos y dependiendo de la personalidad de cada uno las van haciendo y suelen ser preguntas simples que muchas veces no requieren de una larga explicación.

La presencia de embarazos, lactancia y nuevos hermanitos ayuda a que nuestros hijos vayan entendiendo todo de acuerdo a su edad y también vayan teniendo curiosidad.

En casa tengo un pequeño que pregunta y profundiza acerca de todo, así que aprovechó los embarazos de mi hermana para saber del embarazo y el parto desde que tenía 4 años.

Sin embargo mi hija mayor no solía preguntar nada y llegó a la edad en la que necesitaba saberlo de nosotros antes de que sus amigos la desinformaran.

Soy alguien que habla con bastante naturalidad de todas las etapas de la vida, pero me sentía poco preparada para hablar del tema.

Ante esta sensación tome un curso que me abrió los ojos y me hizo darme cuenta del peso que le ponemos los adultos. Es una plática totalmente natural a la cual tememos porque no queremos darnos cuenta que nuestros hijos están creciendo.

Cada uno vivimos nuestra sexualidad de manera distinta y obtuvimos la información de nuestros padres de manera muy diversa.

Somos una generación más abierta pero hay un gran porcentaje que aún crecimos rodeados de tabúes alrededor del sexo, ¿les suena familiar?

Me recomendaron que habláramos con los niños dándoles su espacio a cada uno y una plática de uno a uno, es decir, mamá-hija/o o papá a hija/o para que no sonara a un regaño.

Los dibujos, no imágenes, ayudan mucho a que comprendan la hermosa maravilla del cuerpo humano, la concepción y la manera tan linda que tenemos las parejas adultas para demostrarnos el amor.

El día esperado llegó de la manera más casual un sábado que nos quedamos las dos solas en casa.

Comencé hablándole del cuerpo humano, las diferencias entre el hombre y la mujer ayudada de un libro con dibujos y todo fluyó.

De una plática del cuerpo humano fuimos hablando del embarazo, como nacen los niños, la importancia de la decisión que toman los adultos para tener un hijo y terminamos con el acto sexual.

Me sentí tan contenta de esa camaradería que surgió entre nosotras y la confianza que tuvo la pequeña para seguir preguntando hasta que terminaron sus dudas, por ahora.

Al terminar la plática me di cuenta que todo había sido completamente sencillo y puedo decirles que hablar de sexo con nuestros hijos es más simple de lo que imaginamos todo es cuestión de sentirnos cómodos y si nos da pena alguna pregunta, tal cuál expresarla, pues es más natural decirlo que negar información.

Así que a quitarle peso a esa plática que llegará el día menos pensado.

Fotografía

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