Si deseas una maternidad feliz aprende a vivir solo el día de hoy

Si deseas una maternidad feliz aprende a vivir solo el día de hoy

Para una maternidad feliz necesitamos vivir un día a la vez y aprender a estar presentes.

La crianza es una hermosa labor que requiere de mucho esfuerzo físico durante los primeros años; cada desvelada, mal comida y momentos de cansancio extremo son recompensadas con las sonrisas y avances de nuestros bebés.

En ocasiones ese cansancio físico puede ser abrumador y quisiéramos que pasara y comenzamos a pedirle a la vida que por fin nuestros hijos duerman una noche completa, dejen el pañal, aprendan a caminar, coman de todo por ellos solos y no necesiten de nosotros.

Con el tiempo ese cansancio físico se convierte en un cansancio mental, pues las demandas y retos de nuestros hijos cada vez requieren menos de nuestra presencia y más del ejemplo y consejos que les damos cuando estamos con ellos.

Cada etapa tiene una fecha aproximada de caducidad, así como cada día tiene su final y pareciera que quisiéramos adelantarla para que llegara esa tarde esperada en la que podamos leer un libro a solas sin escuchar a cada minuto la frase más repetida en casa: “Mamá……….”

Debemos aprender a vivir la vida por momentos, por días, disfrutando cada una de las características que tengan y permitiéndonos de vez en cuando la nostalgia por épocas pasadas, pero sin que interfiera en lo que vivimos el día de hoy.

Los humanos tenemos esa habilidad de anhelar lo que no tenemos y ahora escucho a mis hijos deseando crecer para hacer cosas que ahora no pueden, mientras los observo, quiero decirles que disfruten al máximo cada día de su niñez porque no regresa nunca.

Debo confesar que disfruté al máximo los primeros años de mis hijos, pero también había días que deseaba que todo pasará y recuerdo a mi madre diciéndome –“Un día desearas esas noches de desvelo y cambiarías con gusto los días de angustia de los hijos grandes por una noche sin sueño.”

Ahora la entiendo y quisiera aferrarme a vivir en el presente, a disfrutar al máximo la etapa divertida en la que están mis hijos, los juegos, los retos incluyendo los primeros desencuentros porque comienzan a crecer, pero aún son niños. Quisiera vivir al máximo los paseos en bicicleta, las pláticas profundas y esos momentos en los que aún me piden que los abrace porque pronto sé que pasará y volaran para hacer su vida.

Quiero vivir al máximo el día de hoy con sus angustias y sus risas, con mis dudas y confusiones, pero también con esos momentos en los que me siento plena, feliz conmigo misma y con lo que voy logrando a mi alrededor. La maternidad feliz, más bien la vida feliz, se logra cuando nos permitimos vivir el hoy sin atormentarnos por el pasado ni el futuro.

Fotografía

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