Educar a los hijos sin racismo

Educar a los niños sin racismo

¿Qué estamos haciendo para educar a los niños sin racismo?

Las noticias me impactan día con día, los hombres nos hacemos daño los unos a los otros por nuestras creencias y no solo hablo del extremo de la guerra y los actos terrorista, sino de la falta de inclusión del otro porque es diferente o porque piensa y vive de manera distinta a la nuestra.

Los niños pequeños puede que no vean las noticias ni lean el periódico como lo hacemos nosotros, pero perciben nuestras reacciones ante esas actitudes, lejanas o a veces tan cercanas que realmente nos dejan indiferentes o nos hacen reaccionar de manera prejuiciosa.

De niña crecí en una ciudad pequeña y de cierta manera en una burbuja en donde casi todo lo que yo conocía era como yo o al menos así lo creía. Las personas de otras razas las veía en los viajes al extranjero que hacíamos en familia y mi primer experiencia con personas judías fue siendo una adulta, no se diga ya con musulmanas.

Al convivir con gente tan diferente a mi yo ya tenía mis creencias bien puestas y había aprendido a respetar, admirar y cuestionar las diferencias. En el caso de mis hijos la situación es distinta porque han tenido la oportunidad de vivir en una gran ciudad, donde hay personas de varias razas y creencias.

Estudian en un colegio donde niños de papás ateos, católicos y judíos convivimos con respeto a los otros y la presencia musulmana en nuestra colonia comienza a notarse. Es ahí donde las preguntas de los niños surgen y yo quiero aprender a contestarlas conociendo un poco del otro y sin inculcarles mis propias dudas de las costumbres del otro.

Sea que vivamos en una pequeña o gran ciudad la realidad es que los niños de ahora nacieron en un mundo global y lleno de información que los hace estar expuestos a muchos cuestionamientos que yo no tuve que hacerme de niña.

No hablo de creencias solamente sino de los nuevos tipos de familias presentes en nuestra sociedad y hay que hablarles de ellas con respeto y con naturalidad.

Los adultos tenemos que informarnos y aprender a quitarnos los tabúes que tengamos en la cabeza cuando les presentemos los hechos a nuestros hijos, debemos tratar de desvestirnos de los juicios para que nuestros hijos tengan su propio criterio y realmente aprendan a aceptar lo valioso que hay en las diferencias.

Puede que no estemos de acuerdo en las costumbres y creencias católicas, judías, musulmanas o en la manera de vivir la vida del vecino, pero tenemos que ser lo suficientemente maduros para enseñarles a nuestros hijos, con nuestro propio ejemplo que todos somos distintos y que cada uno aportamos de una rica manera a este mundo que compartimos.

Foto: vía

Share to Google Plus
Más galerías | Deja un comentario
Esta entrada fue publicada en educación, reflexiones. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *