Un bebé no salva un matrimonio

Un bebé no salva un matrimonio

¿Si aunque a veces lo pensemos, un bebé no salva un matrimonio!

La llegada de un hijo cambia todo, hay algunos que se buscan con ansia y otros que nos dan la sorpresa, pero de cualquier forma cimbran todo nuestro ser, toda nuestra vida y ponen a prueba cualquier relación.

Una pareja tiene momentos altos y otros muy bajos y hay quien piensa que la llegada de un hijo puede salvar un matrimonio. En mi experiencia eso no funciona, un hijo puede llegar a romper el matrimonio más sólido si no se trabaja en conjunto, así que imagínense lo que le puede pasar a una relación que se sostiene por pinzas.

La historia de pareja se debe construir día a día, con amor, con dedicación, pero también con la cabeza bien firme y con la convicción de ambos de que es un proyecto de vida que requiere trabajo.

Los bebés llenan de ilusión cualquier hogar, una nueva vida que nos une pues ambos formamos parte de ese nuevo ser. Nuestros genes, nuestra historia se entrelaza para darle la vida a una persona que veremos nacer, crecer y extender las alas para ir a vivir su propia vida.

Los hijos llegan para irse algún día y es en esta parte donde quiero hacer énfasis, pues la persona a la que elegimos para compartir un proyecto de vida es nuestra pareja, no nuestros hijos. La rutina a veces nos hace centrarnos en nuestros hijos olvidando lo importante que es seguir creciendo como pareja.

Un hijo no debe ni puede unir una pareja, un hijo debe ser el fruto de la relación, un proyecto juntos más no la base de un matrimonio. Pues de nada nos sirve centrarnos en nuestros hijos para darnos cuenta años después que la persona que tenemos a un lado es un desconocido.

El amor de pareja puede persistir las diferentes crisis que nos da la vida, pero debe centrarse en el amor de un hombre por la mujer y viceversa. Los hijos nos pondrán a prueba y es satisfactorio ver como el amor florece cuando dos personas se unen y deciden seguir adelante porque recuerdan la razón por la que se enamoraron, los momentos juntos y el proyecto a futuro que comparten.

El amor de pareja es algo que requiere trabajo diario de ambas partes y los hijos son una bendición de la vida que debemos agradecer, pero no utilizar para cimentar nuestra relación de pareja. Antes de pensar en un hijo siembra fuertes cimientos con tu pareja, una base de amor, respeto mutuo, fidelidad, complicidad y ganas de seguir adelante.

Fotografía

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