el mejor papá del mundo

El mejor papá del mundo

No se necesitan grandes regalos ni hazañas para ser el mejor papá del mundo. Solo hace falta ver la mirada de los hijos y encontrar ese amor tan grande ganado a base de presencia, momentos compartidos y mucho amor.

Puedo decir que yo soy doblemente afortunada porque tengo el mejor papá del mundo y he podido darles a mis hijos el mejor papá que podrían tener. Ambos con aciertos y errores pero dedicados en cuerpo y alma a su familia.

Vuelvo en el tiempo y siempre encuentro la imagen de mi papá a mi lado, en cada uno de mis recuerdos de la infancia. En los momentos más divertidos, en viajes, en los momentos que necesite tomar una decisión difícil o cuando me equivoque y necesitaba volver al camino.

Observo a mis hijos y puedo ver con certeza el amor que reciben de su padre. Esperan la hora de llegada del papá por las noches para que los lleve a la cama y los abrace. Disfrutan de los fines de semana y de las actividades en las que puede estar con ellos. Disfrutan de su presencia, sus pláticas, sus caras locas y esas “loquerías” que inventa para hacer reír a los niños.

Me encanta estar rodeada de buenos papás, veo a mis tíos, abuelos, hermano, amigos que se convirtieron en papás, papás de los amigos de mis hijos. En cada uno de ellos puedo ver ese inmenso amor por sus hijos y esas ganas de que puedan ser felices y se sientan amados.

El mejor papá del mundo no es aquel que no ha cometido errores y no tiene dudas en la crianza de sus hijos y tampoco es aquel que da los mejores regalos o suplanta con cosas materiales el tiempo perdido.

El mejor papá del mundo es el que cada uno tenemos a nuestro lado, que se esfuerza cada día por dar lo mejor de sí mismo para que su familia tenga todo pero sobre todo demuestra su amor de maneras que nunca lo podrías imaginar.

El mejor papá del mundo es aquel que permite que sus hijos llenen su vida y la cambien aunque en el proceso se mueran de miedo. Es aquel que comparte las rutinas diarias y busca hacerlas diferentes, aquel que quiera hablar y busca la manera de compartir lo que siente y lo que piensa con sus hijos.

El mejor papá del mundo es aquel que disfruta jugar con sus hijos, comparte un partido de futbol o una ida al cine. Es aquel que se permite ser niño otra vez aunque su infancia haya sido difícil y disfruta con la ilusión, inocencia y amor de su hijo.

El mejor papá del mundo es aquel que de manera callada se levanta a cuidar a su hijo cuando está enfermo o lo siente triste, acompaña a su hijo en la rutina diaria y le duele cuando por viajes o circunstancias familiares no puede convivir con él como le gustaría.

El mejor papá del mundo es amor traducido en miradas, abrazos, complicidad y momentos compartidos juntos.

Fotografía

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