Rounds en la cama

Rounds en la cama

La cama es un espacio íntimo que suele darte descanso, tranquilidad, seguridad, buenos recuerdos, momentos de pasión y muchas cosas más. Sin embargo, cuando una pareja llega con la intención de descansar, lo que podría ser un momento plácido puede llegar a convertirse en un campo de batalla con facilidad.

Este lugar con apariencia tan cómoda tiene forma de ring e incluso hay noches que hasta los guantes son necesarios para defender con uñas y dientes ese espacio vital tan necesario para reponer fuerzas y comenzar el día de buen humor.

Somos únicos y en cuestión de los hábitos para dormir no hay excepciones. Hay quien disfruta con una cama hecha al estilo militar y otros adoran la libertad de las sábanas sueltas, hay quien prefiere dormir sin nada y otros que necesitan algo enorme, pesado y caliente, aunque estén en verano.

Hay muchas variantes que describen lo que nos gusta al dormir y cuando juntas a dos personas esto puede ser todo un reto, porque además de las preferencias podemos tener los efectos especiales, llamados ronquidos, que pueden enloquecer a cualquiera.

El hábito de dormir tranquilos como pareja es algo que se adquiere a través de la negociación, elección de batallas y comenzar a disfrutar los nuevos hábitos que vas adquiriendo al convivir con alguien más. 

Todavía recuerdo lo mucho que disfrutaba de mis sábanas totalmente estiradas, desde niña nadie más podía tender mi cama porque me gustaban de cierta manera. En cuanto comencé a compartir la cama, me di cuenta de que a mi pareja le encantaban las sábanas sueltas y debo de confesar que ahora también a mí me gusta esa libertad.

Recuerdo también esas noches en las que yo me llevaba todas las cobijas y de repente sentía un estirón que me hacía despertarme. Mientras no me daba cuenta, todo estaba bien. El problema eran las noches en que me ponía de malas porque me había despertado al jalar las cobijas y entonces comenzaba la venganza.

Es divertidísimo escuchar las anécdotas en la cama de cada pareja y en mi caso, después de unas noches sin dormir, aprendí que la comunicación era mucho más efectiva y ahora casi todas las noches son placenteras.

Otra solución que dicen que es muy buena es la costumbre alemana de tener sobre una cama “king size” con la ropa de cama de dos individuales, así que cada uno se tapa o destapa según su gusto.

Quizá existan parejas que duerman plácidamente muy juntitos, pero en mi experiencia aprendimos que a cada quien nos gusta nuestro espacio para descansar. 

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