La mágia de los objetos que los niños atesoran

La mágia de los objetos que los niños atesoran

Los niños le dan un valor sentimental a muchos objetos que para los adultos pueden significar basura o cosas de poco valor material. La infancia es así, tan llena de creatividad e imaginación que un puñado de tierra, un trozo de listón o una piedra pueden valer lo mismo que el juguete más caro o nuestro bolso de última moda.

Debo confesar que cada noche suelo revisar los bolsillos de la ropa de mis hijos y periódicamente sus mochilas, siempre me encuentro sorpresas que me llenan de ternura y a veces de un poco de desesperación. Pues cuando olvido hacerlo, me doy cuenta de ese objeto guardado hasta que la ropa salió de la lavadora de otro color y la verdad no es tan divertido.

Sin embargo, los momentos de admiración son mayores a los disgustos y me encanta observar que sus bolsillos suelen estar llenos de piedras, hojas secas, trozos de cuerda, una estampa, un lápiz a punto de terminarse o un juguete tan pequeño que para mí podría significar algo sin valor. Pero que si me doy tiempo para que me cuenten la historia que los llevo a guardarlo me maravillan.

Detrás de cada objeto hay una historia, hay un descubrimiento, un experimento que quedó a mitad del camino, un momento de juego o una aventura con los amigos y esas pequeñas cosas nos van contando trozos de la niñez de nuestros hijos.

Los objetos que los niños atesoran en cajas especiales van cambiando a lo largo de los años y van describiéndonos poco a poco partes de su personalidad que van desarrollando en esos momentos que papá y mamá están lejos.

La infancia es así de inocente, llana y sin complicaciones y somos los adultos los que vamos quitándole sabor a esos descubrimientos muchas veces sin darnos cuenta. Los invito a alentar a sus hijos para que les cuenten las historias que hay detrás de cada cosa que guardan.

Mi hijo tiene una caja especial donde guarda fósiles, monedas de algún viaje, una pulsera, piedras, conchas y cuando viajamos a ver a los abuelos es de las primeras cosas que guarda en su maleta de viaje. 

Mi hija por otro lado suele parecer ropa viejera o pepenadora, pues cada hoja de hotel, trozo de árbol, envoltura de dulce, cuentas de chaquira tiene un significado creativo y con ellos regresa a casa para crear una manualidad.

La magia encontrada en los bolsillos de los niños no solo nos muestra un viaje por la infancia de nuestros hijos, sino que los acerca al arte y al área de la investigación si los ayudamos un poco.

La mayoría de esos tesoros eventualmente terminan en el basurero, pero respetemos la importancia que le dan nuestros hijos, ayudémoslos a clasificarlos o simplemente a crear a partir de ellos. La simpleza con la que ven los niños la vida es de admirarse y debemos, como padres, quitarnos a ratos los ojos de adultos para compartir esos tesoros con nuestros hijos.

Fotografía

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