Una cámara no te da el derecho a juzgar y evidenciar

Una cámara no te da el derecho a juzgar y evidenciar

Un mal momento plasmado en un vídeo o una imagen cuenta solamente un pedazo de la historia.

¿Quién no ha tenido un mal día o un mal momento cuando alguien nos saca de nuestras casillas? Creo que todos y cada una de nosotros lo hemos vivido sin embargo ahora esos eventos se convierten en virales en unos minutos y pareciera que con el simple hecho de compartirlo adquirimos el derecho a juzgar y conocer la historia.

La tecnología ahora da la oportunidad de guardar nuestro día a día en imágenes y vídeos y las redes sociales nos permiten compartir esos momentos íntimos o, no tanto, con amigos y desconocidos.

Hemos ido adquiriendo una necesidad de contarle nuestra vida al mundo y al hacerlo nos creemos también en el derecho de opinar de la vida del otro. Estoy bastante cansada de cómo cada semana tenemos por lo menos un nuevo vídeo viral de alguien gritándole al marido, perdiendo la cabeza frente a un desconocido, tomándose unas copas de más e incluso permitimos que los niños sean los protagonistas.

Hace tiempo se compartió el vídeo de un niño pegándole a otro y en minutos se convirtió en viral en varios países porque con el internet ya no hay límites geográficos para los chismes y las evidencias, todo es global. Ni siquiera lo quise ver, aunque confieso que en general los vídeos no me gustan, sin embargo lo único que me preguntaba es que sentiría si fuera la mamá del agredido, la mamá del agresor, la mamá del que tenía el teléfono en la mano y no hizo nada.

Hemos perdido el respeto hasta por la vida de nuestros hijos e insisto, puede que lo que estemos observando a unos metros sea completamente injusto pero porque no mejor intentamos solucionarlo si es alguien a quien están agrediendo o simplemente dejamos que cada quien viva su vida en paz.

Antes los chismes iban de boca en boca y por supuesto que las honras de las personas se despedazaban pero ahora se hace de una manera inmediata y sin piedad. La manera en la que vuela la información nos permite estar actualizados pero también desinformados porque no todos somos periodistas y antes de darle compartir deberíamos de pensar si esa noticia realmente traerá algo positivo a este mundo o si las redes sociales son el medio para presentar una protesta.

Levantarnos en contra de las injusticias es totalmente válido pero no lo es destrozar a una persona sin saber que paso antes del evento que esta sucediendo en nuestras narices y ante el cual somos lo suficientemente valientes para solamente grabar o tomar una foto. ¿Lo compartirías si fueras tú, tu hermana, tu hijo, el hijo de tu amiga, el marido de tu conocida?

Siempre ha sido todo un reto el pensar antes de hablar ahora tenemos que aprender a pensar antes de compartir algo en las redes sociales porque la facilidad para captar el día a día en un dispositivo no te da el derecho a juzgar.

Fotografía pixabay

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