Recuerdos de mi infancia

Recuerdos de mi infancia

Nunca me cansaré de decir que mi niñez ha sido una de las épocas más felices de mi vida, la recuerdo con mucho cariño y cuando pienso en ella la nostalgia me llena de momentos que en automático me dibujan una sonrisa en la cara.

Mi niñez estuvo llena de tardes eternas de juegos en la que recuerdo la presencia de mi madre, mis primos y amigos. Recuerdo un jardín que para mi era el paraíso donde podía convertirme en princesa o en espía, llenarme de lodo hasta el pelo o disfrutar de un día soleado en una tina llena de agua que para mi era la alberca más espectacular.

Recuerdo el olor de la cocina y los postres que mi mamá nos cocinaba, el chocolate caliente que preparaba mi papá o las gelatinas de jerez hechas por él. Recuerdo las tardes en las que el closet de mis tíos se convertía en un barco o en la casa más hermosa para jugar a la mamá, el papá, los hijos y los perros.

Fue una niñez acompañada por mis abuelos; la presencia del abuelo Diego lograba que el tiempo se detuviera cuando me tomaba de la mano y me contaba las historias de España, la abuela Maruca se derretía con mi presencia y el abuelo Ramón me convertía en su novia. Por otro lado, los paseos mañaneros para comprar el pan con la abuela Lupe quedaron marcados en mi corazón porque vuelvo a vivirlos cada que salgo a caminar en una mañana fría.

Fue una niñez llena de muchas risas, carcajadas y gritos, años de juegos eternos y complicidad entre hermanos y primos que terminaba en algunas travesuras. Tiempo de helados a deshoras y desveladas porque la bici nos encontraba cuando la luna ya estaba presente.

Esos años estuvieron llenos de besos y abrazos listos para sostenerme cuando estaba contenta o mi vida se había derrumbado por las angustias propias de la edad. Momentos en los que la sola presencia de mi papá podían iluminar el día y vacaciones ilimitadas en las que él nos regalaba todo su tiempo.

Las lágrimas corren por mis mejillas al recordar mi hermosa infancia y solo le pido a la vida la oportunidad de hacer lo mismo con la de mis hijos. Qué la vida, las circunstancias y nosotros mismos logremos que nuestros pequeños sean niños en toda su esencia y yo agradezco a cada una de las personas que hicieron posible que yo lo fuera, mis papás, mis abuelos, mis tíos, mis hermanos, mis primos, gracias infinitas.

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