Las madres también somos vulnerables

Las madres también somos vulnerables

Quizá estas palabras sean el reflejo de un día difícil, quizá son el cúmulo de un año complicado pero la realidad es que las madres también somos vulnerables aunque intentemos mostrarnos fuertes todo el tiempo.

Hace unos días mientras hablaba con mis hijos salió el tema del llanto y ambos recuerdan solamente el haberme visto llorar una vez. En ocho años que llevo de madre he llorado más de dos veces pero en solo dos ocasiones han sido tangibles para los niños.

Soy bastante sentimental y no es que vaya escondiendo mis lágrimas pero por lo general como madres intentamos mostrarnos fuertes cuando a veces lo único que necesitamos es sentarnos un rato a llorar como niñas y aceptar que lo que sucede quizá se este saliendo de nuestro alcance o no sabemos como solucionarlo en ese momento.

Las mamás también somos vulnerables y nos enfermamos, deprimimos y a veces tenemos crisis tan fuertes que nos dejan en pausa por algunos meses. Yo llevo un año complicado en cuestión de salud, nada grave pero mi principal impulso a seguir y a levantarme cuando me siento peor son mis hijos.

Sin embargo creo que así como mostramos nuestro lado fuerte también debemos enseñarles a nuestros hijos, a nosotras mismas y a los demás nuestro lado débil y vulnerable sin incluir culpas en el proceso.

Varias veces los doctores me han dicho que como es que sigo adelante y yo les digo lo mismo: Soy mamá y necesito hacerlo. Hay días complicados en los que me duele afectar la rutina de los niños pero hace unas semanas entendí que no pasa nada si acepto que me siento mal y que necesito ayuda.

A partir de entonces creo que me siento mejor porque vivo cada día como viene pero sin esa carga extra y me parece que eso es válido también cuando una mujer se deprime o se siente perdida en medio de una crisis.

Somos madres y tenemos en nuestras manos una gran responsabilidad pero también se vale aceptar los momentos en que necesitamos parara, lamer nuestras propias heridas, aceptar el cariño y la ayuda de otros para después seguir adelante.

La mejor manera de guiar a nuestros hijos es con el ejemplo y creo que es muy válido que sepan que mamá y papá también tienen que aprender cada día y levantarse cuando a veces no saben como hacerlo.

Y ustedes, ¿qué tanto muestran su vulnerabilidad ante sus hijos?

Fotografía fotolia.com

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