Museo Rufino Tamayo

Museo Tamayo para niños

El Museo Tamayo es uno de mis favoritos para ir con mis hijos. El espacio arquitectónico invita a una interesante visita con cada una de las exposiciones y la manera en que suelen estar montadas les da libertad para explorar.

Los espacios amplios invitan a los niños a recorrer el museo con más soltura e incluso hay algunas exposiciones en las que pueden tocar y esto hace que el recorrido sea más lúdico y divertido para ellos. Los videos que suelen ir incluidos en las muestras los atraen de una manera que me apasiona y al tener tan abiertos los sentidos creo que van captando el arte de una manera que a veces no logro comprender.

Hace unos días, después de un picnic en los jardines de alrededor entramos al museo y mis pequeños llegaron a buscar la sala anterior donde recordaban que se habían divertido mucho con una exposición en la que pudieron ser parte al crear música. Les explique que ahora veríamos una nueva muestra pero me dio gusto que recordaran lo que experimentaron con Carlos Amorales en Germinal.

En esta ocasión comenzamos el recorrido con Stephen Willats y los Hombres del Siglo XXI y da ahí pasamos a la muestra que más les llamo la atención “Relato de una Negociación” con Francis Alys. Yo no soy experta en arte pero me encanta admirar, sentir y este proyecto de unir fronteras a través de niños con barcos me apasiono.

Me encanto compartir lo que pienso con mis hijos respecto a la igualdad entre las personas y los puentes que levantan las naciones para hacernos sentir tan distintos. Esos puentes que muchas veces levantamos nosotros mismos pero ya estoy filosofando demasiado y en estas líneas solo quiero compartir mi experiencia.

Al explicarles lo que significaban esos barcos y al existir niños en escena se quedaron por un rato viendo el video que acompaña la exposición y después avanzamos por el resto de la muestra. Me encanta ver sus caras al observar cuadros, las preguntas que hacen o simplemente darme cuenta de lo que les va llamando la atención.

Terminamos el recorrido siguiendo dos líneas, una azul y una rosa, que comienzan en una pared del museo y te llevan por diferentes partes. La curiosidad de saber a dónde iban esas líneas los llevo a recorrer los alrededores del museo y no pudimos ver donde terminaban por falta de tiempo. Ahora me entero que era parte de un taller para niños que se llama “Mientras Camino”.

Existe también el proyecto “Jugando con el Tamayo”, un camión colorido que verán fuera del museo donde los niños y los papás que quieran sumarse podrán trabajar y crear a través de manualidades y talleres. Cualquier información adicional mandar correo a jugandocontramayo@museotamayo.org

En fin les recomiendo visitarlo con sus hijos y hagan el recorrido de acuerdo a su edad. Denles tiempo para correr por los jardines antes o después para que tengan un lado cultural y otro que permita sacar energías. Espero que lo disfruten tanto como nosotros y compartan sus experiencias.

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