Mujeres unidas

Dale la mano a otra mujer

Estoy leyendo un libro con el que estoy aprendiendo a estar más en contacto con mi ser de mujer, “Women´s Bodies, Women´s Wisdom”. Esta enriquecedora lectura me ha llevado a otras y he encontrado estadísticas que hablan de lo mucho que hay aún por hacer por la igualdad de la mujer.

Hubo un tiempo, hace miles de años donde la palabra de la mujer tenía más fuerza y donde nuestro ser con sus ciclos naturales era tratado con más respeto que en la actualidad. Existía una sociedad de matriarcados en lugar de los patriarcados que han sido tan fuertes a lo largo de la historia.

En mi opinión los extremos nunca han sido lo mejor y el balance entre el hombre y la mujer debería ser la solución a tantas cosas en nuestra sociedad. Sin embargo hoy por hoy la mujer aún tiene que luchar por tener un mismo salario que un hombre que ocupa el mismo cargo que ella por poner un ejemplo. México ocupa el país número 80 en equidad de 142 países según el World Economic Forum

Dejo ahora las estadísticas para hablar de otra realidad. Las mujeres como género, al menos a nivel profesional, solemos ponernos piedras en el camino en lugar de darle la mano a otra mujer. Somos guerreras por naturaleza y como tenemos que luchar el doble para obtener resultados parecidos a los que tiene el hombre a nivel profesional nos convertimos en nuestro peor enemigo y somos muy duras entre nosotras.

Algo parecido sucede cuando conocemos el maravilloso mundo de la maternidad en el que nos convertimos en expertas y defendemos nuestras verdades juzgando las decisiones de la otra mamá sin importar si nos hacemos daño en el camino.

¡Qué distinta sería nuestra situación si aprendiéramos a unirnos como género en todos los ambientes, a construir puentes para las que vienen y a cuidar lo que se ha conseguido hasta ahora! Nada como nosotras para entender lo que sentimos y pensamos aunque nuestras raíces sean distintas.

Somos mujeres y debemos crear la cultura de unidad de género, debemos dejar de un lado el eterno “si yo sacrifique todo para llegar aquí porque habría de hacerte el camino más fácil”. Dale una mano a la mujer que tienes a tu lado para empoderarla, así sea tu compañera de oficina, tu jefa, la empleada en casa o la maestra de tu hijo.

Cambiemos la cultura y aprendamos a crecer juntas sin juzgarnos. ¿Qué les parece si a partir de ahora le damos la mano a otra mujer?

Fotografía flickr.com

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