Manos que acompañan

Las manos que me acompañan

Hace no muchos años me acompañaba una pequeña mano regordeta y caliente camino al kínder. Una mano que apretaba a su paso mientras cantaba, corría y gritaba un poco.

Poco tiempo después se me unió otra pequeña mano regordeta que no me soltaba en nuestro camino al kínder. Una mano firme que llevaba ilusiones con un poco de miedo por el cambio que significaba entrar al colegio.

Esas dos manos han ido creciendo y ya no son regordetas. Sigo disfrutando la sensación de caminar a su lado y disfrutar todas las aventuras a las que me han llevado.  Ahora esas manos se sostienen cada vez menos entre las mías, ahora les gusta ir por su cuenta, cantando, contando aventuras y corriendo.

Siempre regresando a las mías durante pequeños momentos. Esas manos han crecido junto con las personitas que las llevan y ahora son dos niños de primaria llenos de ilusiones y ganas de comerse el mundo.

Hoy al sentir sus manos al cruzar la calle y después verlos caminar por su cuenta me di cuenta de lo rápido que ha pasado el tiempo, de lo mucho que disfruto su plática y de cómo cada día me convierto más en espectadora.

Esas manos me aprietan, me jalan cuando necesitan enseñarme algo y me dan cariños. Esas manos van creciendo casi a la par, esos dos pares de manos que tienen un mundo por delante.

Hoy, que ya los dos están en primaria, quiero decirles que se detengan un poco y aprovechen estos días desenfadados sin tantas responsabilidades. Abracen su niñez con fuerza para que los acompañe siempre en su corazón mientras crecen.

Los amo mis amores.

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