Imperfecta maternidad

Mi imperfecta maternidad

Hoy despierto con los sentimientos encontrados pero sobre todo con la conciencia de mi imperfección como madre. Creo que siendo totalmente honesta nunca he buscado esa perfección al 100%, busco dar lo mejor pero soy consciente de mi condición humana. Sin embargo a veces mi imperfección como madre me duele y me cuestiona.

Después de un día tranquilo sentía realmente cansada, con emociones encontradas y ganas de soledad. Los niños jugaban, hablaban y yo solo quería unos minutos de tranquilidad con mi hermana. Justo mañana nos despedimos de un mes juntas, de una hermosa experiencia que se repetirá una vez más pero no sabemos cuándo.

Sumado a este cansancio extremo que sentía mi cuerpo, debido a la regla, estaba el comenzar a planear el regreso a casa, el hacer maletas y el comenzar a intentar tener todo bajo control en un vuelo de 10 horas con mis pequeños.

Por la noche los niños solo querían seguir jugando como lo han hecho todas las noches de vacaciones y yo solo quería tranquilidad. Los mande a la cama sin sueño y obviamente no se durmieron, iban y venía, jugaban y yo trataba de mantener la calma.

A las 11 de la noche, cuando subían el volumen de sus juegos, les explique de no muy buena manera que los vecinos duermen a esa hora y que ya no podían hacer ruido. Se fueron a la cama sin entender muy bien que pasaba, por qué ese día era diferente.

Hubiera sido más sencillo ser sincera y decirles que además de que era hora de dormir, yo misma necesitaba tranquilidad porque estaba cansada e iba a comenzar con las maletas y los preparativos para la vuelta a México.

Me di a la tarea de las maletas y ya cuando me iba a la cama alrededor de la 1 am me di cuenta que mis hijos no tenían la culpa de mi cansancio, mis emociones encontradas porque no veré a mi hermana en muchos meses y mi lista de cosas por hacer antes y durante el viaje de regreso a casa.

¿Cuántas veces me tiene que pasar esto? ¿Cuántas veces mi impaciencia ganará más y dejaré que mis propios demonios ganen a la conciencia de que son niños y deben comportarse como tal?

A veces siento que voy dando tumbos en la crianza de mis hijos, actuando de manera natural como me va naciendo, según voy aprendiendo y leyendo pero dándome cuenta que los últimos meses he sido realmente impaciente y de la impaciencia pueden seguir los gritos y no quiero que suceda eso.

Los niños van creciendo, absorbiendo como esponjas todo lo que hay a su alrededor y a veces siento que van creciendo entre mi época de cansancio por algún cierre de proyectos, mi época de estrés porque tengo ganas de complicarme la vida y la lista es interminable.

La realidad es que así crecen los niños, a la par de nuestro propio crecimiento personal, de nuestros días buenos y no tan buenos, de nuestros días negros y de los días mágicos y llenos de luz. Sin embargo es bueno hacer un alto y replantearnos el balance de esos días porque los niños deben ser niños independientemente del estado de ánimo de los padres.

Si realmente analizas cuando estas a punto de gritar o ser impaciente la razón no es tu hijo, la razón real está en tu interior. Hay que analizar lo que hace falta en nuestra vida, lo que sale sobrando y esa manía de querer ser perfectos en cada etapa de nuestra vida, ese estrés que nos tiene corriendo cada hora del día como si en ello se nos fuera la vida.

Siempre seremos padres imperfectos, lo importante es ser unos padres amorosos que guiamos a nuestros hijos a través del amor, reconociendo nuestros días difíciles y la manera de sobrellevarlos de mejor manera.

De esta manera ellos serán unos niños más felices, nosotros unas personas más plenas y aprenderán a ser empáticos. Seguirán comportándose como niños pero crecerán de una manera más sana y amorosa.

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