Querido Santa

Confusiones con las compras de Santa

La época navideña y todo lo que significa me encanta, sobre todo si tienes el privilegio de vivirla con niños. Esa ilusión de recibir algo me encanta, esa sensación cálida de ver a la familia, a los amigos o una simple noche tranquila leyendo frente al árbol pueden llenar mi corazón.

Uno de los grandes preparativos para esta época es la carta a Santa, al Niño Jesús o a Los Reyes. Esa carta inocente que se puede llenar de una lista interminable de juguetes y de sentimientos puros. Esta carta significa mucho para ese pequeño que la hace y también para nosotros como padres.

Hoy viví una experiencia que me hizo pensar mucho en ¿qué tanto influenciamos a nuestros hijos en lo que piden? No sólo eso, ¿qué tanto los hacemos pedir más de lo que realmente quieren en nuestro afán de consentir y de darles todo? ¿Qué significa esa petición para nosotros y el presupuesto familiar?

Para no hacerles él cuento largo hoy me di a la tarea, de manera tardía, de buscar lo que mis hijos han mencionado que les gustaría recibir. El pedido de la pequeña surgió de una visita a una juguetería, hace meses, para comprar algunos regalos para fiestas.

Mientras observaba cada pasillo, le sugerí que fuera pensando en lo que le pediría a Santa. Ni tarda ni perezosa se dio a la tarea y me enseño una muñeca comiditas que le había gustado. Al verla el tiempo se detuvo y volví a vivir mi niñez.

Hay dos juguetes que recuerdo de mi infancia con mucho cariño y justo fue una muñeca comiditas que use hasta que dejó de servir, después de varias operaciones realizadas por mi padre. El segundo era el hornito mágico en el que me fascinaba hornear pasteles para mis hermanos y mis amigas.

En ese momento le conté la historia a mi hija, con tal emoción que ella decidió en ese momento que eso era lo que quería de navidad. El pedido de mi hijo surgió de una visita a comprar un detalle después de una sesión muy dura con el detalle.

Se enamoró de un Iron Man “parado”, así lo describe” pero el precio del juguete excedía lo que nosotros queríamos darles como un detalle. Sin problema eligió algo que le gusto y acorde a nuestro presupuesto pero se quedó con ganas del Iron Man caro.

Hoy al darme a la tarea de buscar sus pedidos me encontré con que el precio de la muñeca de mi hija excedía por mucho la cantidad anual que se gasta Santa en estas fechas. Mis hijos son afortunados y tienen muchos juguetes gracias a los regalos de los abuelos, tíos, amigos; por lo que Santa solo los visita con un regalo.

Yo quería comprar esa muñeca,  veía a mi hija jugando como yo lo hice hace muchos años y me molesto mucho cuando mi marido me trajo a la realidad. Me molesto el hecho de tener que decidirlo juntos, de no poder darle lo que ella quiere, al menos eso pensaba en el momento.

Al hablarlo con calma me molesto mucho el que sugiriera que había pedido esa muñeca por todo lo que yo le había platicado y no realmente por su propio gusto.

Termine sin comprar nada, decepcionada y con muchas emociones encontradas. Por la tarde mientras daba un paseo con la pequeña le recordé que teníamos que hacer la carta y que me contara, ¿qué es lo que más deseaba?, ¿qué quería pedir en esa carta?

La respuesta me dejó helada, pues mamá lo que más quiero es esa libreta grande que vimos con muchas calcomanías y actividades para hacer. En ese instante me vino a la mente la primera opción de mi pequeño: un cuaderno con calcomanías y tarjetas de Power Rangers.

Agradezco haberme regresado con las manos vacías y me vi reflejada en la dinámica familiar para la carta. Ellos desde la casa pidiendo algo tan simple como un cuaderno de iluminar y nosotros llevándolos a jugueterías para que pudieran tener una mejor idea sobre lo que querían pedir.

¿Por qué insistir en darles regalos grandes y costosos cuando los niños en su sencillez quieren algo simple y no necesariamente caro? ¿Qué tanto influenciamos a nuestros hijos al tomar sus decisiones y no solo hablo de los juguetes?

Confieso que sigo un poco confundida y una parte de mí quisiera regalar la muñeca pero la otra, la realista, sabe que más vale darle algo que ella realmente quiera y que vaya a usar. ¿Les ha pasado a ustedes?

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2 respuestas a Confusiones con las compras de Santa

  1. Mønica De Anda dijo:

    Que recuerdos!!! Me quede con ganas del micro hornito (creo que por eso no se me da la horneada). A veces influenciamos a nuestros hijos a propósito o sin querer, sin embargo hay qued ejar de lado nuestros deseos y dejar que solos decidan. En nuestro caso mi hijo mas que en la jugueteria busca en internet (desde que aprendio a escribir en el buscador “juguetes de …) y a veces pone a los Reyes Magos en aprietos,entonces en su carta escribe una opción,afortunadamente los Reyes siempre hacen lo posible para ver el dia 6 esa sonrisa al abrir su regalo. Me atrevo a decir que ese momento es una alegria tan grande como cuando era niña y veía los regalos.

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