Reforma en bicicleta

Un domingo mágico / Reforma en Bicicleta

La mañana de ayer comenzó con mucha ilusión y con toda la intención de salir a andar en bici en familia. Antes de salir comimos nuestra fruta porque desayunaríamos después de nuestro recorrido, metimos las bicicletas de los niños en la cajuela del coche, tomamos nuestro kit de supervivencia: mi bolsa de primeros auxilios, agua y pañuelos faciales, los cascos de los niños y listos para la aventura.

Estacionamos el coche a una cuadra de Reforma, alistamos a los pequeños y comenzamos a observar cómo la gente iba llegando a Reforma en su bicicleta, familias, amigos, personas solas, toda una gran concurrencia.

Encontramos muy cerca una estación de Eco-bici y mi esposo y yo tomamos nuestra bici, la familia estaba lista para la aventura. Recorrimos algunas cuadras de esta hermosa y emblemática calle, esta calle tan llena de historia y que pocas veces nos damos el tiempo para recorrer con calma.

A veces yo acompañaba al pequeño y mi esposo iba con la princesa, otras veces cambiábamos de pareja. Fue todo un reto para la pequeña pues su bicicleta está un poco dura y el ciclismo no es una de sus actividades favoritas, sin embargo se vencía a cada pedaleada y seguía adelante.

Después de un recorrido de 45 minutos el hambre y el cansancio de los pequeños dio por terminado el recorrido. Nos fuimos a desayunar todos juntos, un rico desayuno que termino con la búsqueda de películas de arte que estaban a muy buen precio, esas películas que me he quedado con ganas de ver y que después es difícil encontrar.

Compramos algunas y al final dimos un pequeño paseo por la Zona Rosa, un lugar que no visito desde que dejé de trabajar en el banco. Habíamos estacionado el coche junto una iglesia que siempre me ha llamado la atención pero que en 13 años no me había dado el tiempo de irla a visitar. La fachada me encanta pero está en una calle complicada para estacionarse y cuando trabajaba a unas cuadras siempre me olvidaba de hacerlo en mi hora de comida.

Al guardar las bicicletas les pedí a todos que me acompañaran y llegamos a la iglesia en plena misa. La manera en que el padre hablaba me invitó a quedarme y así lo hicimos. Necesitaba esas palabras y esos minutos para poner mi alma en paz y agradecer.

Regresamos cansados y con ganas de disfrutar la casa. Me toco un poco de limpieza de cocina pero la tarde se llenó de películas de arte y de panecillos horneados con los niños. Me gusto la manera que compartimos este domingo, ejercicio, cultura, espiritualidad y todo en familia. ¿Qué tal estuvo su domingo?

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