Limpieza del Parque España

El compromiso de los niños y nuestra experiencia limpiando el Parque España

Este domingo vivimos una experiencia muy enriquecedora como familia. Los cuatro fuimos a recoger y a barrer los juegos del Parque España. El entusiasmo de los niños y su compromiso con la misión me impacto. Corrían a recoger basura debajo de los juegos, entre las plantas y se decían que nuestra misión era contra la malvada basura y la gente que la tira.

Llegamos al Parque y había una brigada recogiendo basura por todo el parque, lo cual me lleno de ilusión. Los juegos eran nuestros pero había más gente comprometida con el parque. Comenzamos a equiparnos con guantes, los cuáles eran enormes para mis hijos pero nos las ingeniamos para que pudieran trabajar.

Mi esposo tomo la bolsa de basura y comenzamos por zonas. Los niños estaban contentos y corrían con esa energía que los caracteriza de un lado al otro para recoger la basura. Fuimos recorriendo los juegos y la gente comenzaba a llegar, éramos las únicas 4 personas interesadas en recoger basura comparada a todas las otras que he escuchado quejarse.

Los papás y los niños se nos quedaban viendo como bicho raro y solo una familia se acercó a preguntarnos de que se trataba. Después de una hora los pequeños ya no podían esperar para irse a jugar y se lo merecían. Ver a dos pequeñas personas comprometidas por limpiar sus juegos me lleno a mí misma de esperanza para seguir un rato más.

Ya cuando casi terminábamos llego otra mamá con su bebé a recoger basura y venía desilusionada porque no vio a nadie. Claro está en la extensión de los juegos, una familia recogiendo basura pasa desapercibida. Que fuerte.

Terminamos nuestra misión contentos y satisfechos. Nuestro botín fue una bolsa grande de basura llena de colillas de cigarro, envolturas de dulces, pedazos de pañuelos faciales, toallitas húmedas, frascos de refresco y otra cosa más. ¿Cuándo entenderemos el significado de cuidar lo nuestro y poner las cosas en el cesto de basura? Quizá ya este otra vez la basura de vuelta.

Hoy no quiero meterme en el análisis de lo mucho que falta por hacer de parte de las autoridades y lo rotos que están los juegos; no hoy quiero hablar de la falta de compromiso que tenemos los adultos. Mis hijos me dijeron que si en el primer momento, me preguntaron cómo lo haríamos y esperaban el domingo para hacerlo.

“Mamá, hay que cuidar el planeta y no tirar basura, que bueno que la vamos a recoger“. Los adultos por el contrario me dijeron que si, adelante yo voy. Mande la información, los horarios, la invitación para hacerlo en otro lugar si les quedaba mejor pero que hicieran algo.

El resultado solo mi familia y una mamá más acudieron al llamado. En lo personal llevaba una semana pesada, viaje de trabajo y dos noches sin dormir porque mi pequeño estaba enfermo con ataques de tos. La mañana del domingo me arrepentí de haberme comprometido porque mi cuerpo pedía cama pero algo que quería hacer.

Sin embargo hable con mi esposo y acordamos que él se quedaría en casa con el peque enfermo y yo me iba con la pequeña al parque. Cuando mi hijo se enteró que no podía ir al limpiar los juegos lloro de una manera desconsolada. No había manera de hacerle entender y evaluando el clima decidimos dejarlo ir con nosotros.

Mi hijo lloro al pensar que no podría ir, yo fui sin después de no dormir dos noches y ¿los demás? Recibí algunas excusas poco válidas y otros ni siquiera tuvieron la cara de decir por qué no iban, simplemente dijeron que si cuando realmente no les interesaba.

Nos preguntamos porque tenemos el país que tenemos sin embargo cuando tenemos la oportunidad de hacer algo bueno en equipo la indiferencia es lo que prevalece. Es muy sencillo hablar, denunciar, cambiar el mundo en el café pero se necesitan acciones reales para que ese cambio llegue.

Algo triste pero que no me extraña, llevamos semanas intentando conseguir firmas para pedirle a la Delegación el mantenimiento adecuado del Parque España y ni siquiera podemos conseguir que las personas pongan su nombre, su correo y su código postal.

¿Queremos cambiar nuestro país? ¿Queremos realmente ser diferentes o solamente nos gusta hablar, echarles la culpa al Gobierno y a las autoridades y quedarnos sentados mientras alguien más toma las decisiones por nosotros?

Les invito de corazón aprender de los niños, acérquense a ellos y aprendan. Por otro lado les invito a no cortarle las alas a ese compromiso por flojera, los niños pueden hacer la diferencia si nosotros los adultos los dejamos.

Agrego una frase de Octavio Paz que encontré aquí: “La indiferencia del mexicano ante la muerte se nutre de su indiferencia ante la vida”

Frase Octavio Paz

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