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Nueva alimentación y el efecto en los niños

Hoy cumplimos diez días sin trigo, avena, gluten, lácteos y azúcar y tengo que decir que ha sido todo un reto para todos, sobre todo para la imaginación de la mamá a la hora del desayuno y el refrigerio del cole.

Los niños, como siempre, han excedido mis expectativas y han aceptado el cambio de muy buena manera. El reto más fuerte ha sido encontrar nuevos menús sin azúcar. Sin percibirlo es impresionante como la mayoría de los alimentos que encontramos en el supermercado y que comemos de manera habitual contienen azúcar. El día que hago la compra solo me sirve cuando mucho un pasillo.
Comparto la razón para nuestra nueva alimentación. En noviembre mi pequeña tuvo un virus en las vías respiratorias muy fuerte, nunca la había visto tan decaída. Al parecer algo se complicó y terminó afectándole la flora intestinal.

La medicina que recibió la pequeña fue homeopatía pero aun así su flora resintió y aunque no estaba realmente enferma del estómago, comer los alimentos más inofensivos para el sistema digestivo le provocaban gases muy olorosos y continuos.
Mi hija se caracterizaba por tener un buen funcionamiento de su aparato digestivo y yo no me podía conformar con dejarla en paz y no hacer nada. Algo en mi me decía que necesitaba saber cómo mezclarle los alimentos para que pudiera tener otra vez su aparato digestivo funcionando con normalidad.

Así que llevamos a la pequeña a nuestro doctor de confianza que se especializa en medicina ambiental. El resultado son estos 20 días sin azúcar, trigo, avena, gluten y lácteos para limpiar su sistema además de una buena dosis de nutrientes para fortalecer el sistema inmunológico.

Lo mejor que pudimos haber hecho fue llevar a los dos niños a la consulta porque escuchaban atentamente lo que nos decía el doctor y lo bien que nos íbamos a sentir al quitar de nuestra alimentación estos productos. La idea es revisarla en 10 días e ir sumando algunos productos a su dieta hasta volver a la normalidad.

No podíamos dejar a la nena sola por lo que decidimos llevar la misma alimentación los cuatro y de esta manera limpiar nuestro organismo justo al inicio del año. De estos días les puedo decir que el balance ha sido positivo, aunque muy duro, y que los niños son los primeros promotores de cumplir las nuevas reglas mientras conozcan la razón real del por qué no pueden comer ciertas cosas.

El impacto en nosotros los adultos ha sido mucho mayor y es impresionante lo adictos que somos al azúcar. Muchas veces cuando queremos bajar de peso dejamos las cosas dulces sin pensar que toda la harina refinada se convierte en harina en nuestro cuerpo.

Tenemos la ventaja de nuestra comida mexicana así que ahora la tortilla, frijoles, frutas, verduras y proteínas son nuestros mejores aliados. Sin embargo ha sido muy difícil crear menús variados para el desayuno y el colegio, sobre todo para mi hijo que no come muchos alimentos porque no le gustan. La comida japonesa también es buena opción.
No quiero hacer estas líneas inmensas por lo que les iré compartiendo poco a poco nuestras experiencias y algunos consejos en las próximas semanas pero no quiero despedirme sin compartir lo que más nos ha funcionado a nosotros:
  • Que los niños conozcan la razón de la nueva alimentación y que el doctor haya sido el primer vocero. De esta manera ellos mismos me recuerdan las cosas, se reafirman entre ellos y me preguntan si tienen dudas.
  • Mente abierta y ganas de explorar nuevos alimentos. Mi hijo no solía probar la pechuga de pavo, las salchichas, la mandarina y ahora al no poder comer ciertas cosas está más abierto a probar otras.
  • Creatividad y tiempo en la cocina: Hay que estar pensando, sobre todo los primeros días dónde comprar y como preparar las cosas con los nuevos ingredientes válidos. No teman experimentar, quizá las primeras recetas no estén tan ricas pero seguro a la semana saldrán cosas que valgan la pena, se los digo por experiencia.
Recuerden que comían nuestros ancestros hace muchos años y analicemos que ahora comemos según las tendencias del mercado y los productos que de cierta manera nos hacen comer. Espero de todo corazón volver a incluir la mayor cantidad de alimentos posibles pero después de esta experiencia cuidare mucho más el balance de lo que comemos en casa.
¿Cuál ha sido su experiencia y la de sus hijos? ¿Qué les ha funcionado?
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