Colecho

Tu sueño feliz, nuestro sueño feliz, nuestra experiencia

Tu sueño feliz es mi sueño feliz, nuestra cama es tuya y siempre serás bienvenido. Necesitas un abrazo, necesitas consuelo o simplemente un lugar donde compartir tus sueños. Estamos aquí siempre.

Adoró dormir con mis pequeños al lado mío y lo fui descubriendo a lo largo de mis 5 años y medio de mamá. En un principio se me salían los ojos al escuchar que había quien dormía con sus hijos en la cama, sin embargo siempre he dejado que mi sentido común y mi instinto me guíen. Una vez que lo probé no pude resistirme.

Tengo muy vivo en mi memoria el olor de mis dos pequeños mientras los amamantaba, como nos íbamos quedando juntos dormidos, como nuestras respiraciones se acompasaban y su olor, ese olor que aún me encanta poder experimentar en las mañanas.

Solo moverme un poco y los tengo a mi lado para abrazarlos antes de poner un pie en la realidad, sentir sus manos, su cuerpo a mi lado y olerlos hasta que ellos ya no necesiten de esos abrazos. Mi esposo fue el que me dijo una frase muy sabia: “Hay que aprovechar ahora que están pequeños, después ya no querrán estar con nosotros” y tiene toda la razón.

Quiero aclarar que el colecho no es la única manera de que nuestros hijos duerman feliz pero si creo que lo hace mucho más sencillo y ayuda mucho a la lactancia materna nocturna. Nuestro colecho es muy nuestro y le llamamos intermitente.

Cada niño es diferente y desde nuestro vientre van mostrando su personalidad. Mis dos hijos tuvieron su pequeña cuna al lado de nuestra cama al momento de nacer, solo estirar la mano y ya estaban conmigo. Las cosas cambiaron con cada uno debido a su personalidad y debido a mi experiencia, no es lo mismo ser mamá por primera vez que por segunda.

En el caso de mi pequeña, con una personalidad muy independiente desde pequeña, hicimos la prueba de pasarla a su cuarto a los 3 meses y funciono. Estábamos puerta con puerta y ahora que lo veo en la distancia creo que pasaba más tiempo en nuestra habitación que en la suya debido a la lactancia.

Era una comelona día y noche y muchas veces se quedaba dormida en mis brazos y ahí amanecíamos. Mi hija a los 10 meses dejo de despertar durante la noche, pero nunca la deje llorar, simplemente ya no despertaba pero adorábamos su llegada a las 5 am y todos nos dormíamos juntos por unas horas.

Hace 3 años aproximadamente comenzó a necesitar nuestra compañía y nuestra cama siempre ha estado bienvenida para ella y adoramos tenerla a nuestro lado. Comienza la noche en su cama y hay semanas que diario está en la nuestra a las pocas horas y hay otras que solo unos días.

En el caso de mi hijo el comienzo fue parecido pero debo de confesar que duraba en su cuna hasta la primera toma 11pm y de ahí ya no me movía. Se quedaba a mi lado y yo solo me volteaba de un lado o del otro para amamantarlo.

Tuvo también su cuarto a partir de los 6 meses pero en el momento que la hermana llego a nuestro cuarto no pude menos que invitarlo a quedarse en el nuestro. Cada miembro de la familia comienza en su cama y terminamos a las pocas horas como un manojo de plátano durmiendo acurrucados.

A veces siento que nuestro colecho está llegando a su fin, por un lado los pequeños ya están muy grandes físicamente y si le sumamos el tamaño del papá complica la situación. Sin embargo hemos tomado algunas medidas que hemos hablado entre todos para prolongarlo lo más que se pueda:

  • Posiciones: Primero mamá, luego Mateo, luego Papá y en la otra orilla Miranda. Si nos acomodamos de otra manera no hay quien duerma.
  • Turnos alternativos: hace unos meses ya teníamos que emigrar Carlos o yo a una de las otras camas porque los cuatro no podíamos dormir juntos. Hablamos con los pequeños y acordamos que un día se va uno a la cama y al otro día hacemos cambio. Funciono muy bien por unos meses pero ahora que todos estamos cansados y deseosos de las vacaciones hemos retomado el hábito de dormir los cuatro juntos.
Amanecer rodeada por las manitas de mis hijos y mi esposo es uno de los más grandes placeres de la vida.
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