El consumismo que le imponemos a los niños

Hace algunas semanas mis hijos rompieron una vez más todos mis esquemas y se comportaron de una manera que me hizo reflexionar sobre el valor que le damos a las cosas. He escrito continuamente sobre este tema y yo creo que no lo agotaré pronto.

La situación que vivimos me llevo a guardar todos sus juguetes y dejar su cuarto vacío como consecuencia de lo que hicieron. La respuesta de mis pequeños la verdad no me extraño, siguieron divirtiéndose y jugando de manera increíble con su imaginación y con las pocas cosas que quedaron a su alcance.

Pasaron 15 días sin juguetes y puedo decirles que jugaron igual que cuando tenían el cuarto abarrotado de juguetes. Quizá se pregunten si los niños pidieron sus cosas y la verdad es que no. Los niños jugaron con cajas, espacios de la casa y su imaginación, no necesitan mucho más, somos nosotros los adultos y el medio en el que vivimos los que los enseñamos a necesitar las cosas.

En sus cuartos solo quedaron disponibles los libros, rompecabezas y los colores. Pasaron los días decidimos darle a mi hija su peluche consentido con el que se duerme y algún juguete, por otro lado mi hijo me pidió sus carritos y una pelota.

La respuesta que han tenido me ha hecho reflexionar sobre el consumismo en el que estamos sumergidos y creo que a veces confundimos el darles lo mejor a nuestros hijos con darles todo lo material que nuestro medio y nosotros mismos nos imponemos.  

Lamentable o afortunadamente vivimos en un mundo en el que todos queremos tener más o al menos tener lo que tiene el de al lado y es ahí donde los niños aprenden a desear todo lo que está anunciado, lo que tienen los amigos aunque sean cosas que no necesitan y realmente en el fondo no desean.

Aquí entra en juego un elemento básico en la crianza de nuestros hijos: “El ejemplo”. Qué tanto ven en nosotros mismos el comprar por comprar, el salir de casa y tener que regresar con algo, o el elegir que desear, buscar el tenerlo y una vez que lo conseguimos realmente disfrutarlo.

La situación es más compleja de lo que parece porque sería muy sencillo aislarnos y no comprarles nada pero también llega una edad en la que el niño, por muy triste que parezca, necesita tener ciertas cosas y hablar de lo mismo que hablan los demás para pertenecer.

Esta es la sociedad que hemos creado los adultos, que les estamos heredando a nuestros hijos y creo que es válido cuestionarnos sobre las bases y valores que les estamos dando a nuestros pequeños con nuestro propio ejemplo. Es nuestra responsabilidad reforzar la autoestima de nuestros hijos y enseñarles que su valor no depende de lo que tienen, como tampoco lo depende el nuestro.

Me encantaría leer sus opiniones, ¿Creen que podemos vivir un mundo con menos consumismo? ¿Qué medidas debemos tomar para tener un balance?

Y si quieren leer un poco más sobre lo que he escrito sobre el tema anexo encontrarán las ligas:
El Valor de las Cosas
El Valor de las Cosas II
El Valor de las Cosas III

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2 comentarios
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2 respuestas a El consumismo que le imponemos a los niños

  1. Totalmente de acuerdo. Tienen tantas cosas que a veces son incapaces de valorar nada, y lo peor de todo es que no tienen la culpa, los padres somos los culpables.

  2. Gloria,

    Gracias por tu comentario. Los niños son mágicos y no necesitan de mucho para divertirse, la culpa es de nosotros como bien lo dices.

    Saludos

    Susana

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