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Regala tu tiempo esta Navidad

Llego la mitad de diciembre sin darme cuenta y siendo sincera conmigo misma, todo el año paso corriendo a mi lado. Entre compromisos, metas cumplidas y mis pequeños llego diciembre y se fue la mitad de mi época favorita en un abrir y cerrar de ojos.

¿Qué es la Navidad para ustedes, qué es la Navidad para mí? Temporada de tiendas al tope buscando el regalo ideal para los seres queridos y los compromisos, temporada de quedar exhaustos por tantos brindis y fiestas, temporada para correr de un lado al otro “demostrando que los demás nos importan”. ¿Será que sólo es esto?

Esta semana se detuvo mi reloj de diversas maneras: decidí no más clases extras para los pequeños en las tardes, no más colegio aunque tuviera que pedir el apoyo de mi esposo para poder ir a la oficina unas horas mientras él se quedaba con los peques y como toque de oro: anginas de los dos pequeños que me encerraron en casa.

Tenía muchos planes, fiestas, brindis pero no había podido disfrutar una sola tarde el ambiente navideño en casa sin tener que correr contra el reloj. No había podido disfrutar una sola noche el ambiente callado de una casa dormida y solo mi andar manteniéndola despierta, despierta había estado noche tras noche trabajando o cuidando enanos pero no disfrutando.

Hasta ayer sábado que la calma reino en casa y a pesar de la fiebre de los niños, la cual ya no era tan alta pude disfrutar de un día en calma, viendo películas navideñas de Disney, recordando mi niñez y esperando guardar un recuerdo en la mente de mis hijos como los que yo tengo en el mío.

Estaba luchando demasiado por tener todo perfecto: quedar bien con los compromisos, tener el trabajo al 100% de la perfección para relajarme unos días, hacer las llamadas navideñas, estar guapa, en forma, depilada y con nuevo corte de pelo.

Cuando me di cuenta que mi gente lo que realmente quiere es estar conmigo, no importa si estoy exhausta y ojerosa. Si no llevo el corte de pelo a la moda, solo quieren estar conmigo, compartir una tarde, un momento sin importar nada más.

Basta de correr por toda la ciudad, basta de perseguirme a mí misma. Ahora quiero regalarme a los demás tal cual soy en este momento, tal cual estoy en este momento pero con ganas de compartir esos minutos realmente sin pensar en todo lo que tengo que hacer.

¿Qué difícil llegar a esta conclusión? Les propongo que regalen algo de su tiempo de calidad a sus seres queridos, dejen los compromisos por un lado y llénense de amor a ustedes mismas y a la gente que te quiere.
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