DSCN6050

Colecho intermitente

Si alguien me hubiera dicho hace unos años que iba a disfrutar el Colecho mi respuesta hubiera sido muy distinta a la de hoy, hubiera dicho que ni en sueños pero la vida da muchas vueltas y como familia singular que somos nuestro colecho es un poco diferente.
Nuestros hijos siempre han tenido su cuna, cama y cuarto, sin embargo siempre han sido bienvenidos a nuestra cama cuando así lo decidan. Es por esto que le llamo “colecho intermitente”, cuando quieren tener su espacio duermen en sus camas pero cuando quieren estar con nosotros son bienvenidos.
La verdad hay noches en que yo todavía no me he acostado cuando ya alguno de los pequeños ya llegó a nuestra cama. Lo magnifico es que la cama es grande y así podemos acomodarnos los cuarto. Tenemos que tener cierta logística porque sino no dormimos, nos acomodamos: mamá, pequeño, papá, pequeña y si alguno cambia de posición lo pasamos muy mal.

 Una vez que mi esposo y yo hablábamos al respecto me dijo algo que me encanto: “Hay que aprovechar mientras quieran dormir y estar con nosotros, están creciendo demasiado rápido y va a llegar un momento que no quieran estar junto a nosotros”. La verdad creo que tiene mucha razón y adoró despertar con mi cama llena de amor y a veces de pequeños golpes, porque no.
Adoro el despertarme y sentir la cama completa, el ver que estamos los cuatro juntitos me llena de alegría. El otro día mientras dormía junto a mi hijo nos acomodamos de tal manera que yo estaba acostada de lado y el en mi regazo en posición fetal, mi sensación fue increíble: recordé cuando lo tenía dentro de mi vientre y todas las emociones tan increíbles que solía tener.
Claro está no todo es miel sobre hojuelas y si consideramos que mis hijos están creciendo mucho y mi esposo es muy grande hay veces que cuesta trabajo dormir. Esas noches en las que alguno de nosotros terminamos emigrando a las camas de los niños me hace pensar que pronto nuestro “colecho intermitente” llegará a su fin.
Yo creo que lejos de hacer niños inseguros el saber que pueden confiar en sus padres y que pueden acceder a ellos cuando sientan que lo necesitan crea personas más seguras. Pero como tantas otras cosas cada familia es un mundo y es una decisión de familia y debe de respetarse.
Pero también me hace pensar que no solo los niños se benefician al sentir esa seguridad y esa proximidad, somos nosotros los papás los que también necesitamos sentir a nuestros pequeños cerca de nosotros.
Yo siempre tuve mi cuarto pero recuerdo hasta bien grande el irme a dormir a la cama de mis papás cuando los truenos me asustaban. Si llegaba y ya no había espacio en la cama, somos tres hermanos, me dormía en la alfombra a los pies de la cama.
Al parecer mi pequeño también le teme a los truenos como yo lo hacía cuando era niña. Estás noches con truenos y grandes lluvias lo ha pasado mal y la única manera de tranquilizarlo es dormirlo en nuestra cama. Sin embargo descubrí que no son solo nuestros brazos y palabras lo que lo tranquilizan, sino el simple hecho de dormir en cama de papá y mamá, aunque nosotros sigamos deambulando por la casa haciendo cosas.
La seguridad que nos da la cama de nuestros padres cura todo: enfermedades, pequeños contratiempos, sustos y porque no hasta decepciones.
Y como pareja te las ingenias para seguir teniendo tu privacidad y para hacer el amor. Si realmente quieres encuentras un lugar disponible en la casa. 
¿Qué opinan ustedes del colecho? ¿Les ha funcionado? ¿Lo han probado?
Share to Google Plus
Más galerías | 1 comentario
Esta entrada fue publicada en colecho, crianza. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Colecho intermitente

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *