Las mujeres en mi vida

Soy una mujer orgullosa de serlo y una fiel admiradora del sexo femenino. Puedo decir que soy inmensamente afortunada al contar con mujeres valiosas a mi lado desde antes de nacer; mujeres que me han acompañado en diversas etapas de mi vida y que me han marcado de manera diferente.

Entre esas mujeres maravillosas puedo contar a mi madre y mis abuelas, mujeres entregadas a la vida. Nunca me falto la mano firme y segura de mi madre, aunque por dentro tuviera dudas, ni las manos fuertes y luchadoras de mis abuelas, una de ellas aún conmigo.

A lo largo de mi vida se han ido sumando mujeres que se han quedado en mi corazón para siempre. Algunas me han acompañado por años, otras por meses, otras por días. Incluso algunas que me marcaron por algo que dijeron y ni siquiera se dieron cuenta. Así somos las mujeres, pasamos y dejamos huellas sin que ni siquiera nos lo propongamos.

Por ahora quiero hablar de las grandes mujeres que me han acompañado en mi maternidad, una nueva etapa de mi vida que habría sido demasiado difícil sin su compañía. Mis grandes amigas del parque a las cuales conocí paseando a nuestros pequeños,  aquellas mujeres que a distancia están viviendo lo mismo que yo y que a través de las redes sociales me acompañan y me ayudan a crecer y todas esas mujeres que me han aconsejado, me han escuchado y me han enseñado con su ejemplo.

Son mujeres inteligentes, luchadoras, bellas y entregadas a la vida.  Puedo decir que saboreo cada minuto que paso con ellas y al despedirnos me quedo con el mismo pensamiento: las admiro y agradezco el hecho de tenerlas a mi lado.

Algunas son directas y tienen una visión de la vida muy práctica, otras son más calladas pero cuando hablan remueven cada uno de mis cimientos. Otras son divertidas y logran ver la vida de colores aunque su mundo aparente se esté cayendo.

Algunas tienen vidas aparentemente tranquilas y sin problemas; otras han desafiado a la muerte y otras se enfrentan con fantasmas del pasado que aún las visitan.

Todas estás mujeres han estado ahí por mi, cuando he estado feliz, cuando he estado enferma, cuando me he sentido derrotada y cuando tengo ganas de contar mis aventuras. A todas y a cada una de ellas las admiro y les agradezco esos minutos que han compartido conmigo.

Las quiero y admiro mucho. Sigan adelante que hay mucho por vivir juntas

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