Hermanos

Anécdotas entre hermanos

Hoy no quiero analizar el rol que jugamos al nacer siendo el primero, el segundo o el más pequeño de una casa, eso lo dejaré para otro día. Hoy solo quiero contarles algunas anécdotas divertidas entre hermanos en los cuáles se ve la clara influencia de ser el mayor o el menor.

Mi pequeña tiene 4 años y mi hijo tiene 2.5 años y como buenos hermanos se quieren, disfrutan de jugar juntos pero también pelean y utilizan su rol de pequeño y grande.

El otro día nos invitaron a comer a casa de una amiga que tiene dos hijas de la misma edad que la mía, así que eran tres niñas de 4 años y un niño de 2.5. Al principio no interactuaban entre si, las pequeñas de la casa jugaban por su lado, mi hija por otro y el pequeño en lo suyo, tocando la armónica y regresando con mamá de vez en cuando.

Paso un poco el tiempo y las tres niñas comenzaron a jugar juntas y el pequeño se involucraba un poco para volver a ratos conmigo y para después convertirse en un mero observador y seguidor. El estaba contento y las pequeñas también hasta el momento en que Mateo tomó una bolsa que al parecer era importante para el juego de las niñas, al menos para mi hija. No hubo discusión pero en la cara de mi hija podía ver que la quería.

Mateo continuo con la bolsa y las niñas jugando hasta que llegó el momento de recoger. Todos ayudaron pero nos dimos cuenta que tenían unos minutos extra para seguir jugando. Mi hijo tomo una vez más la bolsa que tanto querían las pequeñas.

¡Cuál sería mi sorpresa cuando las tres niñas van y cierran la puerta de la habitación y dejan a Mateo afuera con la bolsa! No se veía molesto pero si confuso, sin saber que pasaba; volvieron a salir al instante y les comentamos que lo invitarán a jugar y que invitaran al más pequeño.

Fue ahí donde la bolsa cobro otra vez poder y al ser él quien la tenía en lugar de invitarlo a pasar observe que Miranda le pedía la bolsa, el la entregaba y le cerraron la puerta una vez más. Se quedo confuso, sin saber que hacer pero la emoción no tardo ni unos segundos porque la hermana abrió la puerta, le dio la bolsa y estaba a punto de dejarlo afuera cuando lo invito a pasar.

Jugaron un poco más los cuatro y nos despedimos para irnos a las clases de ballet de la pequeña. Mientras esta en clase siempre llevo algún juguete, triciclo o pelota para aprovechar el tiempo con el pequeño.

Ese día la opción fue una pelota y comenzó a jugar. Sin embargo la dinámica fue diferente, normalmente es el único niño jugando mientras la hermana esta en clase pero justo ese día estaba el hermanito de una compañera de mi hija esperando también a la hermana.

El pequeño tiene casi un año, así que le recordé a Mateo que fuera cuidadoso porque apenas aprendió a caminar. El me hizo caso y fue muy cuidadoso pero se dedico los próximos 45 minutos a demostrar su poder frente al pequeño.

Corría de un lado al otro con su pelota, se acercaba al pequeño y cuando estaba apunto de tocarla corría con fuerza al otro lado. Después de unos minutos con esta dinámica lo convencí de prestarla un rato, lo hizo y estaba muy orgulloso de haberlo hecho, sin embargo el quería su pelota de regreso y el otro pequeño trataba de hacer lo mismo, enseñársela y no dársela y cuando ya no podía más pedía los brazos de mamá para estar fuera del alcance.

Los dos son hermanos menores y trataban de disfrutar de un poco de independencia y poder al no estar las hermanas. Al rato el pequeño estaba tratando de jugar con el basurero y cuál sería mi sorpresa cuando uso mis exactas palabras para decirle: “no bebé, eso es basura y con eso no se juega”.

Esto es solo una anécdota divertida pero creo que tiene de todo para poder analizar sobre todo nuestra intervención como adultos en la relación entre hermanos. La mejor manera de aprender como negociar, ceder, ganar sin herir al otro es en casa así que tengamos las antenas listas cuando sucedan estas pequeñas anécdotas cotidianas que nos enseñan mucho de la vida.

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