Carta a mi Papá

Ayer que fue el día del Padre me hizo pensar más detenidamente en lo mucho que te quiero y en lo que has significado en mi vida. Con la frente muy en alto te puedo decir que gracias a tu ejemplo y a tu cariño soy como soy, una gran mujer con muchos defectos pero también con virtudes y ganas de disfrutar la vida.

¿Qué eres para mi papá? Eres mi seguridad, eres mi ejemplo, eres las manos que siempre han estado disponibles para un cariño, para ayudar, para curar. Esa voz que no es parlanchina, que es callada pero cuando habla te deja temblando o totalmente conmovida.

Eres mi ejemplo, no he conocido persona más honesta que tú y de eso estoy orgullosa. Estoy orgullosa del padre que siempre has sido y de la manera que has predicado con tu ejemplo a lo largo de toda tu vida. Si alguien no te conoce podría decir que eres una persona muy seria, pero no saben el corazón tan grande que se esconde debajo de esa coraza. No saben el amor que puedes dar y el gran amigo que eres. Siempre has estado ahí para tu familia y tus amigos.

Recuerdos contigo tengo miles y eso me encanta. Me encanta recordar esas tardes de siesta en la que acabábamos retozando y jugando. Recuerdo la manera en que preparas el chocolate caliente, nadie mejor como tú para hacerlo.

Las vacaciones para ti siempre han sido algo especial, te encanta viajar y explorar nuevas cosas. Una cosa más que tengo que agradecerte, gracias a ti se moverme en aeropuertos, estaciones, hoteles y nuevos países. Gracias a ti puedo disfrutar de una comida en el mejor restaurante así como comerme unos tacos en el puesto de la esquina. Me has enseñado la diversidad del mundo y me has dejado ser libre.

Recuerdo las vacaciones contigo en la playa, los viajes en carretera y avión. Las idas a Disney y las compras. Recuerdo también los momentos en que te confundía mi manera de actuar, no entendías como me podía dar miedo una resbaladilla cuando me acabada de aventar de un tobogán para adultos.

Recuerdo los momentos en los que tenía que tomar una decisión que iba a marcar mi vida y siempre estuviste ahí, siempre dispuesto a escuchar, siempre con una palabra llena de filosofía para aconsejarme pero al mismo tiempo dejarme libre de tomar mi propia decisión.

Las veces en las que me enferme estuviste a mi lado, en mis operaciones, mis hospitalizaciones y mis simples gripes. No sé porque tengo tan claro el recuerdo de la vez que me asuste y me quede como en shock en el colegio, recuerdo verte en el pasillo del colegio tomando mi mano y llevándome a casa, mi refugio, mi lugar seguro.

Ahora solo me queda decirte gracias, gracias por todos esos años dedicados a tu familia, gracias por tu ejemplo y por tu amor sin límites. Gracias por la cercanía a pesar de la distancia física. Te quiero, te admiro y eres el mejor papá que he podido tener. Eres mi ejemplo.

Siento que en estas líneas no te digo ni la mitad de lo que siento, pero al menos queda plasmado mi amor, mi gratitud, mi admiración y mi respeto por ti. Cuídate mucho que ahora te toca disfrutar a los nietos y a tus viajes con mi mamá.

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